Pesadez, náuseas, cólicos o urgencia intestinal... No siempre es qué comiste, sino cuándo, cuánto y cómo preparaste tu digestión antes de moverte.
La fibra es excelente, pero consumir mucha fibra justo antes de un esfuerzo prolongado aumenta el volumen intestinal y la producción de gases.
Las comidas ricas en grasa ralentizan la digestión. Si el estómago no se vacía a tiempo, al entrenar sentirás pesadez, reflujo o náuseas.
La proteína tarda más en digerirse que los carbohidratos simples. Consumir dosis altas de proteína justo antes o durante un ejercicio de resistencia prolongado puede generar molestias.
Comida principal: Consúmela entre 3 y 4 horas antes de entrenar.
Snack / Colación: Pequeño, bajo en fibra y grasa, 30 a 60 minutos antes.
No todos los cuerpos reaccionan igual. Prueba estas estrategias durante tus entrenamientos, jamás el día de una competencia.