Un simple truco casero puede cambiar la forma en que tu cuerpo procesa el arroz, la pasta o las papas: cocinarlos y dejarlos enfriar. Sí, así de fácil.
Cuando los alimentos ricos en almidón se cocinan y luego se enfrían, parte de ese almidón se transforma en almidón resistente, una versión más saludable para el organismo.
Es un tipo de fibra que el cuerpo digiere más lentamente. Está presente de forma natural en legumbres, cereales integrales y plátanos verdes, pero también puede “crearse” al enfriar arroz, pasta o papas cocidas.
Al no digerirse tan rápido, el almidón resistente no eleva tanto la glucosa, lo que lo vuelve especialmente útil para personas con diabetes o prediabetes.
Este tipo de almidón alimenta a las bacterias buenas del intestino, mejora la salud digestiva y se asocia con menor inflamación y colesterol más bajo.
Sí. Consumir más fibra siempre suma. Cocinar y enfriar arroz, pasta o papas puede ser una estrategia simple y poderosa para comer mejor sin dejar estos alimentos.