Durante años, la exploración espacial se centró en la tecnología. Hoy la ciencia muestra que el cuerpo humano no solo se adapta: también se transforma profundamente en el espacio.

El cuerpo ya
no es un simple pasajero

Estudios con resonancia magnética revelan que, tras vuelos espaciales, el cerebro se desplaza dentro del cráneo, especialmente hacia arriba y atrás, con cambios que pueden durar meses.

El cerebro se mueve en microgravedad

Cambios reales, no temporales

Cuanto más larga es la misión, mayor es el desplazamiento cerebral. Algunas deformaciones persisten tras el regreso y se asocian a problemas de equilibrio y función sensorial.

Las células también cambian su lenguaje

Células humanas cultivadas en órbita modifican su expresión genética. Se activan rutas vinculadas a enfermedades cardíacas, neurológicas, musculares y sensoriales.

El espacio revela nuestros límites biológicos

Microgravedad y radiación aceleran procesos que en la Tierra tardan años. Entender estos cambios es clave para misiones largas a la Luna o Marte… y para la medicina del futuro.

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