No es una dieta restrictiva, sino un modelo alimenticio.
Consiste en alternar períodos de alimentación y ayuno de forma voluntaria.
La clave: Decidir cuándo comer, diferenciando el hambre física de la emocional.
Antienvejecimiento: Reduce el estrés oxidativo y ayuda a la depuración celular.
Salud Metabólica: Mejora la regulación de la glucosa y reduce triglicéridos.Cerebro y
Cuerpo: Potencia la agudeza mental, mejora el sueño y fortalece el sistema inmune.
Restricción extrema: No es "morirse de hambre" ni quitar calorías drásticamente.
Falta de gradualidad: Empezar con protocolos muy estrictos sin preparar al cuerpo.
Sin supervisión: Ignorar señales de fatiga extrema o irritabilidad persistente.
El ayuno no es para todos. Consulta a un médico si estás en estos grupos:
Embarazadas o madres lactantes.
Menores de edad.
Personas con antecedentes de trastornos alimentarios.
Pacientes con enfermedades crónicas o bajo medicación.
Método 12/12: Ayuna 12 horas (ej. de la cena al desayuno). Es el inicio más seguro.
Progreso: Sube a 14 o 16 horas según tu respuesta individual.
Método 5:2: Comer normal 5 días y reducir calorías solo 2 días a la semana.
Hidratación: Bebe agua, café negro o infusiones (sin azúcar ni edulcorantes).
Ejercicio: Entrenar en ayunas puede ayudar a quemar grasa, pero evita intensidades altas tras comidas pesadas.
Individualidad: Lo que le funciona a otros puede no funcionarte a ti. Busca asesoría profesional.