El retroceso de los glaciares no solo evidencia el cambio climático: también deja al descubierto residuos que permanecieron congelados durante décadas.
En los glaciares Pasterze y Bockkar, en Austria, una limpieza permitió retirar más de 2.000 kilos de desechos, ocultos bajo el hielo desde los años 60 y 70.
Cerca del 80 % de los residuos recuperados fueron latas de aluminio. Los especialistas estiman que aún quedan unas 5 toneladas enterradas.
Trabajar sobre un glaciar requiere crampones, equipos de seguridad y una cuidadosa planificación debido a las grietas y al terreno inestable.
Si no se retiran, los residuos liberados por el deshielo podrían contaminar cursos de agua y afectar la biodiversidad de estos frágiles ecosistemas.
Los expertos creen que situaciones similares podrían repetirse en otros glaciares del mundo. El deshielo también está revelando el impacto que la humanidad dejó oculto durante generaciones.