Gus, un Tyrannosaurus rex de 67 millones de años, fue vendido en Sotheby's por 50,13 millones de dólares, convirtiéndose en el dinosaurio más caro jamás subastado y superando el récord anterior de Apex.
Descubierto entre 2021 y 2023 en Dakota del Sur, Gus mide 11,6 metros de largo y conserva alrededor del 75-80% de su masa ósea original, un nivel de preservación extraordinario para un T. rex.
Sus huesos muestran mordidas, fracturas cicatrizadas y otras lesiones, evidencias que permiten a los científicos estudiar cómo vivía, combatía y sobrevivía este gran depredador del Cretácico.
El comprador permanece en el anonimato. Si el esqueleto termina en una colección privada, los investigadores podrían perder el acceso a un fósil único para futuras investigaciones.
Quienes defienden el comercio de fósiles sostienen que la inversión privada permitió rescatar a Gus antes de que la erosión lo destruyera. Pero su altísimo precio también dificulta que museos y universidades puedan adquirirlo.
La historia de Gus enfrenta dos realidades: el mercado ayudó a salvar el fósil, pero también podría alejarlo de la ciencia. Ahora la gran incógnita es si volverá a estar disponible para la investigación o permanecerá fuera del alcance del público y los científicos.