El insomnio no es solo “dar vueltas en la cama”: estrés, pensamientos acelerados y ansiedad crean un círculo vicioso que impide descansar.
El insomnio afecta la concentración, el humor y el rendimiento diario. No dormir bien impacta directamente en la salud y la vida cotidiana.
Un estudio reveló que quienes sufren insomnio mantienen su actividad mental “en modo diurno” incluso de noche, dificultando la desconexión necesaria para dormir.
Las personas con insomnio mostraron un retraso de más de 6 horas en sus picos cognitivos. Su cerebro sigue alerta cuando debería estar calmándose.
Rutinas diarias, exposición programada a la luz y técnicas de atención plena podrían ayudar a sincronizar el ritmo circadiano y calmar la mente.
Meditar, hacer ejercicio, organizar tareas, escuchar música y crear una rutina nocturna relajante ayudan a reducir el estrés y mejorar el descanso.