Los medicamentos GLP-1, como Ozempic y Zepbound, ya no solo se investigan por su efecto para bajar de peso: científicos estudian si también podrían ralentizar el envejecimiento y aumentar la esperanza de vida saludable.
Una investigación en personas con VIH tratadas con semaglutida durante ocho meses encontró señales de una reducción del envejecimiento biológico, medida mediante biomarcadores en sangre. Los resultados son prometedores, pero aún son preliminares.
Además de favorecer la pérdida de peso, los GLP-1 mejoran la salud metabólica y reducen el riesgo de enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares, renales y hepáticos. También tendrían un efecto antiinflamatorio, un factor clave en el envejecimiento.
Aún no existen pruebas suficientes de que estos medicamentos prolonguen la vida en personas sanas. Además, pueden provocar efectos no deseados como pérdida de masa muscular y disminución de la densidad ósea, especialmente relevantes en adultos mayores.
Los ensayos clínicos continúan, pero por ahora los especialistas no recomiendan usar estos fármacos únicamente para vivir más. Aunque la evidencia es prometedora, todavía es demasiado pronto para considerarlos medicamentos antienvejecimiento.