El tomate es una de las frutas más consumidas del mundo. Su versatilidad lo hace único: se usa principalmente en platos salados como ensaladas, salsas y guisos, siendo un básico en la alimentación diaria.
Rico en licopeno, un potente antioxidante, el tomate ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación y reduce el riesgo de coágulos.
Su consumo regular puede bajar la presión arterial, reducir el colesterol LDL y disminuir el riesgo de ACV y enfermedades coronarias
Aporta vitamina C, A, K, potasio, hierro y fibra. Fortalece el sistema inmune, mejora la digestión y contribuye a una buena salud general.
También protege la vista, mejora la piel, regula el azúcar en sangre y ayuda a prevenir infecciones y problemas digestivos.
Cocido o con un poco de aceite mejora la absorción del licopeno. Crudo conserva mejor la vitamina C. Lo ideal: combinar ambas formas en tu dieta diaria.